Esta vez, no seré un triste aprendiz de poeta. Sino haré un recuento de las veces que he perdido amores, sí los mil y un amores perdidos por un completo incompetente en el amor ¡no malinterpretar eh!.
1. Cenicienta de leche.- Ella, es un amor de persona, mil veces mil. Si la vida me juzgara por ser tan idiota hace rato me hubiera sentenciado a cadena perpetua, la conocí al tener 16, nunca me interesaron las mujeres mas que para una salida, esas de las que dices cada tontería pensando que le causa gracia y en verdad solo la aburres.
Lo raro es que mis torpezas le parecían lindas, mi insensatez y completo desatino para decir las cosas, también.
Ahora esta casada, tiene un hijo y es feliz, me alegro, son esas alegrías tristes donde uno piensa : Yo debería ser aquel y no ese infeliz. Pero ya pasó, la vida le dio su recompensa y tú, bueno tú ya sabes lo que te pasa por ser tú.
La perdí como se pierden las cosas buenas de la vida, por ciego. Por enamorarme de una ilusión y no pensar en lo que en verdad me convenía, fueros mis tristes 16 los que me ayudaron y mucho. Como te puedes imaginar, sí, me aleje de ella por buscarme una "más bonita". Obvio, ahora sé que el amor no esta en la piel, pero, en ese momento no lo sabía y pensaba en que mientras más bonita era mi enamorada más podría presumir ante mis amigos. Estúpida pubertad, más yo.
2. Jigglypuff.- Su sola sonrisa me dejaba congelado, cuando la conocí me quedé helado, solo la pude saludar porque me preguntó mi nombre tres veces, siempre con una sonrisa a flor de piel me preguntó en que diablos pensaba, nunca se lo dije. Su belleza y sencillez fueron los que me dejaron boquiabierto, se hizo mi mejor amiga en un triz, y no quería dejar de serlo nunca.
Siempre estuvo cuando la necesité, yo nunca cuando ella me necesitaba. Tenía un pasado curioso, se enamoró de un pandillero. Su familia siempre odio eso, a mi me sorprendió pero nunca la juzgué, su familia sí, querían algo bueno para ella no a un delincuente juvenil, pero ella veía cosas en él que nadie más veía. Me lo contó como quien cuenta un lindo cuento, yo se lo creí y lo creo hasta la actualidad. Ella, la niña dulce, que se escondía de los demás, que solo se abría conmigo y nadie más.
El nunca estar cuando me necesitó, el siempre irme cuando ella llegaba, el confiar que su amor esperaría mis caprichos la hizo irse, y un día nunca más toco el timbre de mi casa a las 6:30 en punto. Nunca lo hizo más.
Ahora está casada, tiene un lindo bebe, no sé si es hombre o mujer no me atrevo ni a acercarme, cobardía pura. Solo espero que en verdad sea feliz.
3. Monjita de biblioteca.- Fue la mujer más sana que conocí y creo haber conocido en mi funesta y corta vida. Digo corta porque a mis dulces 27, no he vuelto a conocer a una linda mujer como ella, ojalá tenga esa dicha de nuevo.
Cuando la vi por primera vez me dije a mi mismo: Ella es la mujer que necesitas para componer tu vida, sí, esa cagada de vida que llevas hasta ahora.
Y vaya que lo hizo, me obligo a estudiar, me sacó de mi tira de amigotes, y solo me hablaba de los grandes abogados que íbamos a ser. En el caso de ella es realidad, en el mío aún es incierto.
Su hermoso corazón no tenía cabida para la maldad, nunca entendía mis chistes maliciosos, ni mis palabras maldichas.
Su inocencia me aburrió, ahora me hubiera encantado. Ella aprendió a ver el mundo a mi manera, nunca me dijo no, yo nunca busqué un sí. Ella amaba mi despreocupada manera de ver el mundo y yo su silencio cauto al futuro. Era el ser más noble que conocí, pero también una fiera cuando se trataba de mi, nunca dejaba que me falte nada.
Ahora ella tiene enamorado y creo que se quiere casar, yo espero que sea feliz, no la quiero volver a ver porque fui injusto con ella, lo seguí siendo después.
4. Princesa de Cartón.- Con ella las cosas empezaron de una manera mágica, como suelen empezar los cuentos de hadas, el principio perfecto, en el lugar perfecto, pero, con el final más imperfecto que puede haber.
Con ella aprendí a amar en serio, yo un necio egoísta, aprendí a abrir mi alma. Nunca pensé en que me pudiese enamorar de verdad, nunca lo pensé.
Ella apareció como aparecen las cosas bonitas de la vida, las que sólo se presentan una vez y te dicen o eres feliz con ella, o , adiós felicidad. Pasé muchos años a su lado descubriendo que cada vez la amaba más. Ella era mi complemento, logró hacerse mi mejor amiga, amante y mujer. La vida era completa a su lado.
Su sonrisa iluminaba la habitación y obvio yo vivía para hacerla reír, rogaba porque sus ojos dormilones solo mirasen los míos.
Como se pierde el amor, no lo sé. Pero vaya que cometo los errores suficientes y necesarios para perderlo.
Cometí el error que cometen los hombres cobardes, el de no cerrar el trato. Caí en la rutina y pensé que el amor que le profesaba era suficiente, craso error. Nunca pensé que se iría como llegó, la conocí en 4 días y en esos 4 días conocí al verdadero amor. Se fue sin despedirse, pero con un beso que aún duele.
No sé de ella, quisiera saber pero no debo, su imagen me sigue a donde vaya, pero su esencia aún habita en mi alma.
Ojalá sea feliz, y la decisión que haya tomado sea para su bien.