dentro de la luz me acongojo a tu virtud,
ruego por las estaciones de azules,
camino por los acantilados en busca de una sonrisa.
Nada me calma, no eres tú.
La mañana oscurece, hoy estoy solo,
Tu amistad me arroja una cachetada,
me escupe y me da cuchilladas al son de las doce.
Despertaré y sentado iluminaré dentro de mi desmonte,
soy solo ruinas de un hombre,
el adiós me castiga todos los días,
tu sonrisa me flagela.
Ahora mismo no valgo nada, gracias te digo,
espero tus latidos llenos de caridad,
mi sed es inmunda e insaciable.
Tu demandas mi sangre, mis despojos y mi ser,
Ya nada soy y solo quiero decirte adiós,
pero aún así no me basta para que seas feliz,
enlazaré un altar con mis venas y así soñaré desde mi más allá.

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