No pretendo pelear limpio me dijo la señora Ordoñez.
No pretendo hacerlo le respondí.
Espero que éste caso lo tome con la responsabilidad que amerita.
Claro, claro - Respondí.
Entonces usted no lo ama, eso me quedó claro, pero no entiendo. ¿Usted quiere ser una viuda divorciada? y encima ¿Tener de amante, un ex, cierto?
Ahí como que no me cuadra señora Ordoñez - respondí.
Claro doctor, eso es lo que quiero y usted como el famoso abogado que es, debe hacerlo, o acaso ¿no puede? Dígame y no me haga perder más el tiempo para ir donde el doctor Rodrigo y ver que puede hacer por mi.
Sonreí y respondí lo siguiente: Estimada señora Ordoñez, nos conocemos desde que yo era un simple practicante y sobresalía sobre los demás no solo por mi capacidad sino por mi capacidad para sacarla de aprietos, no le mentiría jamás. Yo puedo hacerlo y de hacerlo lo haría.
Pero, acaso usted cree ¿Qué con eso se solucionan las cosas?
Matando al actual - Proseguí - para poner de rey al anterior, no me suena nada cómodo, no por el precio que le cobraría, que obvio siempre será alto, sino porque creo su caso me parece más para el doctor Olaya que para nadie más.
El doctor Olaya, él podrá? - Me preguntó, algo exaltada la señora Ordoñez.
Claro, él podrá, es de mi absoluta confianza siempre que un cliente me pide ese tipo de cosas, cosas que dudo mucho en aplicar, recurro a él. Vaya a su oficina la 205. - Respondí.
Muchas gracias doctor, se lo agradezco infinitamente, ya me quiero deshacer de éste pobre cornudo. - Me sonreía de manera demencial al salir de mi oficina.
-Oficina 205, Dr. Olaya - Psiquiatra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario