En las cosas que me dices, las que dan risa.
Siento cosquillas en el alma, tú las propagas, como el viento a la sal del mar,
Siento tus caricias, como el dulce aroma del picarón,
Siento tus delicias, porque son buenas para el alma y sobre todo no engordan.
Recuerdo que por ti aprendí a tocar la guitarra, la madrugada es mi testigo.
Cada momento que te ibas, yo ya no estaba, me esfumaba del lugar,
Estaba contigo en el alma.
Pensé que no era nada sin ti,
Me equivoqué, no era necesario pensarlo porque es una realidad.
Ahora tú no estás, te haz ido, me duele que te vayas sin luchar,
La impotencia de pintar mi alma de mil colores y recordar tu sonrisa lo vale,
Sólo tu lo sabes y cuanto más.
En esta noche fría, escribiendo desvaríos, sin sentidos.
Lo único claro es que tú no estás, te vas sin haberte despedido, un beso en la mejilla y una dulce promesa de retorno.
Gracias por el vacío, ese es tuyo, porque son un rompecabezas incompleto,
Tú eres la pieza que completa el puzzle de la casita de arroz,
En la noche gritaré tu nombre mil veces hasta que se me desgarré la garganta, se me desgarré el páncreas, el corazón ya lo tengo desgarrado porque tú no estás.
Sentado en la escalera, viendo tu foto, ojalá estuvieras aquí y me regales otra sonrisa,
Pequeña misteriosa, llena de alegría, llena de mi. Dueña de mi.

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