...Adrew es una excelente amigo, lo conocí un jueves cualquiera de un mes incierto. Siempre que lo encontraba me hablaba de Sue, su eterna novia.
Una tarde lo encontré pensativo, demasiado para ser Andrew, una persona que no le gusta pensar mucho en el que dirán o en el futuro. Él es un geek, de esos chicos que viven para y por la tecnología, tiene una pinta de que no mata ni una mosca.
Siempre con enormes lentes negros y su peinado de cabellos desordenados, es un estereotipo total, él odia que le digan nerd, pero igual lo es y creo que lo seguirá siendo toda su vida.
Estaba sentado en la banca del metropolitano, esperando un bus, eso me dijo. Me senté con él a esperar el bus de las 6, el que va rumbo a Barranco, yo tenía una cita por el Barranco Bar.
Me miro con sus ojos medio achinados y me pregunto: ¿Alguna vez le haz propuesto matrimonio a una mujer?
Lo miré y me aguante la risa. - No, jamás en mi vida - Y creo que tampoco lo volveré hacer, al menos no mientras permanezca cuerdo.
-Vamos, la cosa no es para morirse, sólo se muere tu soltería. Nada más.- Le dije, pero al ver su sonrisa, que más parecía una mueca, me di cuenta de que no le parecía gracioso. Mal chiste me dije.
-Ella es lo mejor que me ha pasado en la vida ¿Sabes?- Sí lo sé, conteste.
-Siempre ha estado conmigo cuando la necesite, sabe lo que pienso y que es lo que necesito, la amo. Nada en esta vida sería igual si ella no estuviese a mi lado- En verdad el tipo está enamorado, que jodida envidia siento, una envidia que me hizo recordar a Leandra.
Mientras él hablaba mi mente volaba y recordaba "Una mañana en la que Lea, así le decía yo, empacaba sus cosas y me decía; amor, sólo quiero que sepas que me voy.
Mis ojos se llenaron de lagrimas de manera instantánea, no podía controlar mi dolor, nunca pensé que Lea me dejaría, cualquier cosa del mundo podría pasar menos eso, no estaba preparado"
Lea era la mujer de mi vida, sé lo que siente Andrew. Esa mañana, en la que Lea se fue, ni siquiera tuve la capacidad de decir: no te vayas, por favor no te vayas. No tuve el valor.
Lea se había enamorado de un tipo que vivía en Italia, se la llevaba a Palermo. Esa mañana se armó de valor para decirme la verdad y decirme que me había dejado de amar, pero que a pesar de todo no estaba segura de lo que hacía, que algo en el fondo de su corazón le decía que si se equivocaba tomaría el primer vuelo a Lima y lucharía por encontrarme.
El impacto fue como si me lanzaran una coche-bomba al corazón, hasta ahora no termino de encontrar los pedazos que se regaron en el tapete de la casa, obvio nunca regresó, siempre pensé que si hubiera luchado por ella tal vez lo hubiera reconsiderado. Tal vez, o en el peor de los casos sólo soy un imbécil que aún no supera ese duro trauma. Ya han pasado dos años desde que Leandra se fue de mi vida, dejando un forado peor que atentado terrorista.
Aunque hace un mes llamó a mi casa en la noche, contesté y sólo escuché un leve llanto. Sé que era ella, ojalá sea feliz.
Andrew me preguntó si creía en el amor verdadero y en que las personas pueden ser felices, le dije: - Claro, el amor existe amigo, ella te ama, se le nota desde el como respira cuando tu estas a su lado, hasta cuando abre los ojos ante tu mirada -
Él sonrió, me miro más seguro y me dijo: - Le propondré matrimonio a Sue, hoy mismo -
Sonreí, me alegro por mi buen amigo. Ella es una mujer que vale la pena, mi amigo será feliz, ojalá lo sea.
Mi bus llegó, me despedí y le deseé suerte y le recordé hacerme llegar la invitación. Mi cita fue sin sobresaltos, una chica más que no es Lea, una más que nunca será Lea.
Llegué a mi casa cené solo como de costumbre, cerré mi habitación y abrí un libro, el teléfono sonó....

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