ojalá te pudras en los mil mares de putas,
obvio en los cuales nadas muy a menudo,
sí tú, la que te ríes con mordaza, anda a tu casa y descansa de tu inmundo ser.
No quiero matarte, ya te maté,
ojalá no llames por la tarde diciendo que son las diez,
repentino sería y hasta que eres virgen me gritarías,
que desparpajo el tuyo, si tu arruyo se lo sabe medio Lima.
Gracias te digo por abrirme los ojos, aunque me hubiera gustado que me los abras como sueles abrir las piernas.
Gracias te digo, porque ya no soy mendigo, ni nunca más tu amigo,
Y así sin ningún sigilo, puta yo te digo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario