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viernes, 28 de octubre de 2011

Violência Adeus

La violencia es un mal que se acrecienta con inmutable sinsentido.
Se incrusta en la garganta, mente y sobre todo en la pasión.

Te humilla e involuciona, sobre todo te distorsiona.
Sin piedad te abandona en la soledad del ser.

Cuando la fuerza te abandone y el corazón te reclame un ¡Basta ya!

Hazle caso al corazón sin embuste, sin miedo,
Sin prisa distante, con la razón mediante,
Con un beso y con credo.

Ruégale a los cielos con los mejores cantares,
Como el viento a un velo, como la lluvia a la cornisa,
Donde quiera que acoja el viento tu rezo,tu ruego o tu paz,
Que recaiga en un silencio sin estallido, donde quiera pero definitivo.

lunes, 24 de octubre de 2011

Una Confesión.

Tal vez algún día pueda escribir de verdad. Eso, me queda de consigna.
Ojalá algún día escriba algo que de verdad pueda conmover tu corazón, la verdad aún no lo hace.

Sin duda un día de aquellos, dejaré mi alma en mi último verso y así tal vez comprendas el sentido que genero esa llama.
No distingo entre colores, casi como un perro; como tú no distingues el amor, casi como un pez.

Es una confesión sincera, la que te canto, es una confesión nada amena la que te lloró, pero, no lloro por darte pena, lloro porque no me oyes.

Salto al vació, ya no queda nada, ni piso en el cual poder caer.

Quise escribir otro soneto, pero sólo me salió ésto, quise llenar tu vida de colores, pero tus miradas la llenaron de sombras.

No te juzgo, mi sinsetido lo hace, mi corazón se aparta y la última propaganda de noche te llama.

domingo, 23 de octubre de 2011

Sin Nombre

Salgo por las mañanas, pienso, respiro y siento.

Vuelvo por las noches, agito mi alma, recuerdo tu lanza y sueño improperios.

Me vuelvo a levantar, escucho el sonido de tu voz, me alegro, me regocijo.

Me vuelvo a acostar, ya no estás, me lamento, te sigo.

Son miradas al cielo, llenas de esperanza, esperanza que alimentan a un corazón partido.
Esperanzas que le cantan al alma, sin sentidos específicos que mi dolor amaña.

Sonrío al viento, y sin ti ya no me animo a cantar, no me animo a reír, no me animo a vivir.

Es que tú no entiendes mi latido, mi respiro y mi lamento. Cuanto daría yo porque un minuto cantaras en mi corazón y vivieras con ilusión cada uno de mis latidos.

Cuanto daría yo porque este corazón abatido se llenará de susurro de tus más bellas verdades, de tus más indefinibles versos y de tus besos que sólo ellos curan mi alma y me sellan de calma.

domingo, 16 de octubre de 2011

Todos los días lo pienso.

Recuerdo porque ahora me gustan los gatos.
Siempre en las mañanas jugábamos y cantábamos hasta estar hartos.
Olvidé porque odiaba tanto a la Spears y a Madonna.
Siempre me arroyabas y corrías por mi en la mañana.
Olvidé porque roncaba por las noches,
creo que era porque tus besos son mas suaves por las mañanas.
Recuerdo porque ahora uso Circa y ya no DC.

Sé que tú ahora eres mi sol,
Aún que por más intento que haga, nunca quieres gritar conmigo un gol.
Sabes que no necesito una razón para cabalgar si el sueño me lleva a ti,
tú eres mis ganas de reír y no sé que podría hacer sin tí.

Te fuiste, pero, te informo que aquí todo está peor,
No te preocupes yo busqué que hacer con mi vida mientras tanto.
Y no olvido que no estás, mientras eso me causa dolor.
Pero lo combato lo más que puedo y en las noches yo te canto.

Sí algún día decidieras abandonar el valle de la amargura,
Te regalaría mis silencios, mis huesos y hasta la potencia de mi voz.

Sé que no cocino bien, está bien, usaré levadura.
Sé que lavando todavía soy mil veces peor, entonces nos iremos a oz.

Sí es cuestión de que requieras mi verdad, no me baño muy seguido,
Salto en la cama antes de dormir, y hablo mucho sin sentido.
Sigo usando mi viejo celular, el del número repetido,
Sé que a pesar de todo no me quieres hablar, lo he entendido.

Haré un cuento de sólo los dos,
Donde no haya final triste, no haya tonto ni menos malentendidos.
Déjamelo a mi y te reirás por fin,
Déjate llevar, nuestra felicidad es afín.




sábado, 15 de octubre de 2011

Good bye Donnie

Grita mi nombre y dí lo que quieras,
es el ritmo mas sensual que podrás masificar.
Es tu manera lo sé, haz lo que quieras,
Baila al ritmo de tu fogata, no te preocupes ya no me va a importar.

Y es que ya no me importa lo que digas de mi,
siempre que lo hagas pensando en mi.

No te preocupes nos juntaremos de nuevo en el gran hoyo.
No te preocupes para mi no es ningún escollo.

No te preocupes, yo sé que no hallarás la felicidad sin mi, pero el problema es que yo ya no quiero tu felicidad, ¿no oyes los tambores de guerra?
Descansaré en paz, cuando el teléfono caiga y no suene más, descansaré como si al fin pudiera dormir en la tierra.

Se acabó, se acabó. No me importa, no me importa.

Oyes lo que te digo con tu ritmo sensual,
Dejaré que mi velero me lleve por los mares y hablar con mi nueva amiga oriental.
No te preocupes nos juntaremos de nuevo en el gran hoyo.
En ese viejo motel de Escardó, ese en el que juras que nadie te oyó.

Si tu felicidad no vale nada, la mía tampoco,
Y eso para mi ya no es poco.

jueves, 13 de octubre de 2011

Entonces¿Quieres ser una Viuda Divorciada?

No pretendo pelear limpio me dijo la señora Ordoñez.
No pretendo hacerlo le respondí.

Espero que éste caso lo tome con la responsabilidad que amerita.
Claro, claro - Respondí.

Entonces usted no lo ama, eso me quedó claro, pero no entiendo. ¿Usted quiere ser una viuda divorciada? y encima ¿Tener de amante, un ex, cierto?
Ahí como que no me cuadra señora Ordoñez - respondí.

Claro doctor, eso es lo que quiero y usted como el famoso abogado que es, debe hacerlo, o acaso ¿no puede? Dígame y no me haga perder más el tiempo para ir donde el doctor Rodrigo y ver que puede hacer por mi.

Sonreí y respondí lo siguiente: Estimada señora Ordoñez, nos conocemos desde que yo era un simple practicante y sobresalía sobre los demás no solo por mi capacidad sino por mi capacidad para sacarla de aprietos, no le mentiría jamás. Yo puedo hacerlo y de hacerlo lo haría.
Pero, acaso usted cree ¿Qué con eso se solucionan las cosas?

Matando al actual - Proseguí - para poner de rey al anterior, no me suena nada cómodo, no por el precio que le cobraría, que obvio siempre será alto, sino porque creo su caso me parece más para el doctor Olaya que para nadie más.

El doctor Olaya, él podrá? - Me preguntó, algo exaltada la señora Ordoñez.
Claro, él podrá, es de mi absoluta confianza siempre que un cliente me pide ese tipo de cosas, cosas que dudo mucho en aplicar, recurro a él. Vaya a su oficina la 205. - Respondí.

Muchas gracias doctor, se lo agradezco infinitamente, ya me quiero deshacer de éste pobre cornudo. - Me sonreía de manera demencial al salir de mi oficina.

-Oficina 205, Dr. Olaya - Psiquiatra.


Ésta conversación murió antes de empezarla.

Ella: Hola. ¿Cómo estás? (Ojalá no me cuelgues)
Él: Hmm.. (Pensativo) Te gustaría que diga bien ¿Cierto? (¿Por qué llama ahora?)
Ella: ¿Por qué dices eso? (No debería haber llamado)
Él: Porque te conozco desde hace mucho. Tranquila yo estoy bien (Aunque te odio como mierda)
Ella: Me alegro (Desearía que me dijeras la verdad)
Él: Gracias por la llamada. (Déjame de joder la existencia)
Ella: De nada, sólo quería saludarte. (Eres un imbécil, aún te quiero pero no me atrevo)
Él: Bueno eso es todo ¿No? (Sí, me comporto como un jodido niño, porque aún siento muchas cosas)
Ella: Sí, eso es todo. (Ojalá dejaras de comportarte como un maldito niño)
Él: Bueno, bye.
Ella: Bye.

jueves, 6 de octubre de 2011

El pequeño Catalino.


Catalino, era un pequeño niño de 6 años que nunca fue al nido no por burro sino por flojo y fisgón, un día su mamá cansada de ver a Catalino solo dedicarse a mirar por la ventana la vida de las demás personas decide mandarlo al nido.
Él no entiende porque el castigo, ya que él considera que el colegio será una perdida de tiempo, él quiere ser como su papá un vendedor de plátanos.
Su madre se horroriza cada vez que escucha al pequeño Catalino vociferar a voz en cuello el cántico de ventas de su padre: Platanooooosss, casera compre sus platanooosss...

A la semana siguiente, Catalino con lonchera en mano, estaba parado en la puerta del nido, San Juan Apostol. Era el único nido decente que se encontraba en la zona donde vivía Catalino, su madre hizo el esfuerzo de comprarle un mandil nuevo, sus cabellos revoltosos fueron domados a punta de gomina, Catalino parecía un niño nuevo, salvo, que sólo quedaba en él su característico y notorio mal humor.

Su mamá se persigna al verlo entrar, espera que Catalino se vuelva un niño de bien y no termine siendo un borracho y bueno para nada como su hermano Rodolfo. Su madre considera que con Rodolfo ya no puede hacer nada, él tiene 22 años y solo iba al colegio no mas de dos días al mes.

Catalino fue llevado al salón 2A de niños de 4 a 5 años, muchos de ellos se sorprendieron al ver un niño grande en su salón, él empezó a sentirse de una manera diferente, una para la cual no se sentía preparado, el miedo que le genero ser el centro de atención lo hicieron orinarse en el pantalón, la maestra lo miró con preocupación y le preguntó si sentía bien. Catalino corrió al baño y sentó a llorar. Lo llevaron a su casa y allí su mamá lo regañó.

Al día siguiente la profesora les pidió a los niños que olviden lo sucedido el día anterior y no hagan sentir mal a Catalino, la profesora hizo sentarse a Catalino al costado de Carlitos, el niño más callado del salón.
Carlitos casi ni saludó a Catalino, sólo lo miró con el rabillo del ojo. Catalino miró los dibujos de Carlitos y quedo maravillado con sus dibujos, Carlitos dibujaba muy bien para su edad. Pasaba sentado todo el día en su carpeta dibujando, desde que entraba hasta que salia, era en verdad un artista y así se lo hacía saber a su madre, la cual pensaba llevarlo a Francia cuando crezca donde él se haría un gran pintor.

Catalino sintió por primera vez celos, celos de no poder dibujar como Carlitos, trataba de imitarlo de mil maneras, pero siempre se sentía frustrado, él nunca sería como Carlitos, entonces tendré que destruir lo que hace pensó.

Una tarde cuando Carlitos salió al recreo, Catalino se hizo el enfermo para no salir y así llevaría su maléfico plan pensó, se acerco a la mochila de Carlitos y robó sus lápices de colores. Sin lapices de colores no podrá dibujar jamás.
Carlitos al regresar a su salón busco por todas partes sus lapices de colores, para él eran especiales, su mamá se los había comprado y le pidió que los cuidase mucho. Le pregunto a Catalino si los había visto, Catalino le dijo que no vio nada y que estaba dormido en el pupitre.
Carlitos miró al piso y encontró su lapiz, trató de no sentirse mal y siguió dibujando.

El nuevo dibujo era mucho mejor que los anteriores, Catalino estaba una vez mas frustrado. No entendía porque sin sus lapices de colores Carlitos podía dibujar.


.......................... más tarzán lo termino xD

domingo, 2 de octubre de 2011

Una noche olvidada.

Ahora me pasa algo que siempre consideré gracioso pero nunca me tomé la molestia de pensar en que me pasaría a mi.
Uno siempre se la pasa odiando ciertas actitudes de alguien cercano, podría ser tu enamorada, hermana y/o hermano, padres y hasta suegras.
A veces pienso como podría yo, en mi caso fue una ex-enamorada, extrañar que ella deje cabellos en el lavadero del dormitorio, comer la comida muy picante, quitarme la frazada en invierno, llamarme para saber dónde estoy cada 10 minutos, etc.

Esas actitudes, a muchos lo volverían loco, yo soy muy relajado pero me volvieron algo renegón mis hermanos pequeños, el asumir el cargo de hermano mayor y por ende la imagen de correcto varón que uno debe asumir, fue mucho para mi. Esa es una de las razones por las cuales a veces y sí muchas, soy muy "Papá" con mis enamoradas y amigas.

La anécdota que siempre me pareció más divertida fueron mis noches de invierno hace algunos años atrás, en las cuales tenía que dormir al borde de mi propia cama, sí en el mismísimo borde, casi casi mismo gato durmiendo en el borde de la cornisa. Ella se desplazaba como dueña de la cama y eso me incluía, me quitaba la frazada, la sábana era mi única arma contra el frío limeño de la madrugada, me botaba, se estiraba y hasta las almohadas me quitaba.
Era una tirana en la cama, yo sólo un pobre esclavo esperando recibir un poco de calor de mis propias colchas. Lo curioso es que se levanto como si nada hubiera pasado y es más, me pregunto si había dormido bien, sólo le di una sonrisa.

Hasta ahora no sé que me hizo dormir feliz a pesar de todo, si contamos todo lo que pasé esa noche, una noche en guantanamo no suena tan mal.
A la mañana siguiente yo tenía un aspecto espantoso por no haber podido dormir, con frío, pero por alguna extraña razón feliz.