Sólo tú, sí, sólo tú sabes que soy y por donde ando,
conoces mis distancias y mis sueños.
Podré negar al viento tu existencia, pero, el viento me trae tu aroma
en señal de desprecio,
Y, es que me desprecia por gritarle mentiras,
por negarme a aceptar tus sueños de vehemencia y dulzura.
Podré callar en mis silencios, pero no es necesario decir una palabra para
que sepas como me siento, ya que tu lees mi mente como un libro abierto,
un libro que te sabes de memoria, por cierto.
Podré querer destruirme y negarme a vivir o vivir en mis lamentos,
si es posible vivir peor desgracia que no tenerte, la viviré.
Pero una sonrisa tuya, o una migaja de cariño parecen bastar más que mil
caricias o miles de besos ajenos.
Podré ser un triste sin remedio, porque si tú no estas, la tristeza es una
invitada de lujo en mi casa, la acojo con muchas ganas,
sin ella no puedo soñarte.
Eres y siempre serás mi S, una letra del abecedario que corre en mi auxilio
que compone mis sueños y recupera mi alma,
pero sobre todas las letras, ella tiene mi corazón.