Tú, inmisericorde ser, que destruye mi alma.
Cazas mis penas, mis tramos de claro calor, no me das pie a la mentira.
No! Tú no sabes lo que es amar, no sabes lo que es sentir tu alma gota a gota.
Siento que he perdido la guerra, las batallas las perdí hace mucho ya.
Y al perder mi alma, mi guerra y mi corazón, sin descanso ni pena, me acechas, me cazas
Soy una criatura miserable que ya no siente, indefensa e inútil ante ti.
Sé que no pararás hasta que no sea yo, hasta que me olvidé de mí, de mi cama y de mi almohada.
Que no podré saber lo que es la luz del Sol, porque viviré en oscuridad, así como tú mandas.
El privilegio es tuyo, tu risa también.

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