aquella incompresible inmensidad,
Luz que aniquila mis lamentos.
Siento la calidez de tu alma sentada junto a mí
no es necesario hablar,
las palabras sobran cuando se habla al alma.
La luz me ciega y me hace pensar en silencios tardíos
debí callar mucho y negar poco, debí....
Pero ahora no sé si debo, no sé si puedo o peor aún, lo sé y no me atrevo.
La luz me alcanza, me basta y me enternece el alma,
alma que será tuya por siempre,
Luz que cauteriza mi existencia.

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