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miércoles, 27 de abril de 2011

Olvidaré

Hoy me senté en el balcón en el que nos conocimos.

Me di cuenta de que todo es por casualidad,

Mis lágrimas llenaron hondos pozos de sutilezas y tus negros ojos, oscuros como tu alma, me consumieron, me devoraron.

Ahora soy un monstruo, ¡Bah! Tú sola no eres la culpable.
Yo también lo soy y no por olvidarme quien soy sino por permitirte hacerme nacer de un útero compartido.

Porque soy egoísta y nunca quise compartir mis botanas, tus miserias y menos nuestra cama.

Tú te devoraste mis botanas, entregaste tus miserias y obvio manchaste nuestra cama.

Tuve sed y me compraste sal, quise un abrazo y me diste miradas culposas.

No todo es tu culpa pequeña miserable, mía lo es más por señalarme en el fondo de las escaleras.

Odio quien soy, odiaré una rosa y un corrospúm porque dominan mi alma.

Me sentaré en la mesa, pensando o vomitando tus amores, tus besos y caricias.

Pero sobre todas las cosas olvidando, olvidando.

martes, 19 de abril de 2011

Adiós Princesa

Me hace bien decirlo, pero más bien me hace gritarlo.
Pensé que mejor sería escribirlo, pero parece mejor escupirlo.

Sí, sin piedad. Constante.
Sin cursilería absurda.

Mordaz Princesa, sin tino, sin don, sin alma.
Aunque mil prosas escribieras, serían palabras en blancos papeles inservibles que sólo conforman parte de tu castillo de papel.

Desprecio tu ser, repugno tu cobardía, pero; sobre todo te odio por haberme amado.
Por haber abierto esa miserable corona, tan fría, tan cristalina, tan odiosa.

Te digo adiós porque no tengo opción, renunció a tu corona, a tu imperio rosa de papel.

Nunca serás como yo, vagabundo constante, que ríe de sus desgracias y afronta cual hidalgo mequetrefe sus pobrezas.

Siempre serás un cuerpo sin alma, porque tu vida la comanda tu reina y en imperio de tu cobardía huyes a tu libertad.

Nunca serás como yo, porque tu no tienes poder de palabra y tu miserable escritura no conmueve ni las pompas de jabón de tu miserable bañera.

Pobre Princesa, Pobre Diabla.

Sonrisas

Hoy me senté de nuevo en la misma mesa
Con esa cuchara de palo con la que suelo llenarme la boca con placer,

Pensé que me traerías un plato de cariño y amor,
pero en cambió recibí el mismo plato vacío de ayer.

Lástima, sé que no tienes oficio ni beneficio.
No podré llenar ese plato, es tuyo nada más.

Mi cuchara solitaria vagará por la ciudad probando menús,
Lo entiendes no?

Si lo entiendes explícamelo por favor, porque hasta ahora yo no entiendo
Y menos entiendo porque sonrío teniendo mi plato vacío.

martes, 12 de abril de 2011

Whit me - Sum41

Hoy soñé

En la mañana al despertar tus sonrisas me abandonaron una vez más.
Pensé en ti, camino a mi trabajo.
Pensé en ti, camino a mi lonchera.
Pensé en ti, mientras me lavaba las manos.

Pero mi vista era perdida, casi nublada.
Hoy no pensé en poesía,
No pensé en nada, sólo pensé en ti.

La leña está puesta en el fogón.
Miré tu rostro en el fogón, soñé que soñaba.
Pensé que pensaba.

Miré atrás y no vi nada, tu sonrisa se fue, mi poesía apesta.