te sentaste en la mesa cuando todo empeoraba
me sacaste de la miseria en la que me encontraba
ahora compartes mi almohada, no sabes como me agrada.
Los días son bellos a tu lado
tu sonrisa divina me tiene encantado
el regalo mas bello ya me lo haz dado
y sí que tus besos me han engordado.
Gracias por llenar mis mañanas de franqueza
no sabes como necesitaba la verdad, la vida y tu paz
y aunque duermo como un lirón, tú descansas igual, me besas igual y me cubres en la cama.

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